martes, agosto 02, 2005

Garage sale: Vendiendo hasta el alma. El pasatiempo predilecto en los suburbios de NY


Mi hermano vive hace ya 12 años en este (para algunos) bendito país. En el año 2000 fue de visita a Chile y entre las tantas cosas que se llevó para dejarle a mis papás, estaba un amplificador con radio marca Lafayette. Dicho aparato es una belleza por donde se le mire. Se nota que es de los "wenos": tiene un frontis cromado, perillas grandes al tono, cubierta de madera, es pesadito, todo de lujo. Y el sonido que entrega... uff.

El asunto es que de mirarlo uno sabe que no es barato o que no lo fue. Reproduciré el diálogo que tuve en ese entonces con mi bro -año 2000- cuando pude apreciar las características del sistema de audio. Trataré de ser fiel a aquel intercambio de palabras para que también sientan la emoción que recorrió mi cuerpo con sus respuestas. Lean con atención.

Félix: "Oye Mauro, está rico el amplificador. Es de esos viejitos buenos. Parece que Lafayette le fabricaba sus equipos a Marantz (marca de audio profesional. Algo cacho del tema). ¿Te costó muy caro?".

Mauro: "Ha, ha, ha (en el 2000 mi hermano llegó muy gringo y casi no pronunciaba la jota)".

Félix: "¡No me digai que te lo encontraste!".

Mauro: "Casi".

Félix: "¿Cómo así?".

Mauro: "Lo compré a 5 dólares en un garage sale".

Félix: "Shuaaaaaaaaa".

A esas alturas del partido, con mi hermano viviendo varios años fuera, algo sabía de las curiosidades que tiene este country, así es que me era familiar el concepto de garage sale o "venta de garage".

Ahora que estoy acá he podido palpar esa maravillosa realidad de la que tanto escuché: comprar bienes a precio de huevo (iba a decir huevadas, pero la verdad es que no todas lo son).

Este tipo de comercio informal, que viene a reemplazar a nuestro querido persa Bío Bío u otro similar, se lleva a cabo generalmente los fines de semana en los antejardines de las casas. Sus dueños se han hecho de decenas de cosas que ya son imposibles de almacenar.

Para publicitar los también denominados "yard sale", quienes venden sus leseritas utilizan los postes y árboles de la cuadra para colgar los carteles, así la gente los puede divisar desde los autos y dirigirse al lugar en cuestión.

La primera vez que fui a uno incluso llevé mi camarita para inmortalizar este anecdótico suceso. Claro que una de las viejas que vendía sus porquerías me pidió que no lo hiciera, así es que después fui más piola y tomé fotos desde lejitos en otra casa.

Hay dos cosas que me llaman la atención de esta actividad. Primero, dudo que la gente se haga un buen dinero con la venta de sus cachibaches. O sea por lo general las cosas cuestan entre 50 centavos a 3 dólares (claro que hay cosas más caras, pero ¿quién necesita un piano?) y segundo, lo que no se vende después aparece botado para llegar y llevar. Chori, ¿cierto?

Esto me revela lo prácticas que son las personas. Claro, ¿para qué arrumbar juguetes, VHS's, cassettes, ropa de niños, mesas de ping pong, sillones, teles, equipos, parlantes, etc? ¿Para juntar tierra? El poder adquisitivo es algo que la mayoría -acá al menos- tiene y por lo mismo pueden darse el gusto de renovar una casa entera y prescindir de esas tonteras que en Chile siempre cobran un valor sentimental.

-How much? dice una señora hispana mostrando un dragón de peluche con caja y todo.

-Three dolars, responde la dama dueña del bazar junto con enseñarle las gracias del juguete cuya hija nunca pescó.

Ojo que no hay que equivocarse con el origen de la clientela que asiste a los garage sale. Si bien hay un grueso de hispanos que se regodea con los productos, los gringos también concurren en masa a ver si pueden encontrar algo útil. Como me dijo un amigo: "son gringos, pero no hueones", y una ganga siempre será una ganga.

Debo confesar que hasta ahora no he encontrado nada que me llame mucho la atención, a excepción de las dos figuras de Dragon Ball Z que aparecen más abajo. Las compré pensando en mi sobrino de 16 años y que al contarle la adquisición no se entusiasmó mucho (ya está grande, se entiende). Pero bueno, costaron un dolar cada una así es que igual las conservaré. Total si me hacen mucho bulto yo también puedo ofrecerlas en mi propio garage sale: de seguro alguién pagará cuatro dólares por ellas.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

y como anda el carrete nocturno por allá???... Felicitaciones por este espacio y sigue escribiendo.

8:24 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Que quiere que le diga mi león (como diría el inolvidable e innombrable). Se nota que está puliendo la pluma. Ta mejor armadita la cosa, bueno el cierre y el concepto. Yo creo que va a volver escribiendo como García-Márquez... pero sabe qué? Póngase a aprender inglés pa que le cunda... Un abrazo y éxito... ah, y cómprame algo en la próxima venta con la plata que ganaste con la tarjeta de video (ja!).

10:50 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Tengo que hacer una humilde petición... estoy juntando patentes de autos, por eso te pediría que en estas ventas te fijes... de lo contrario las puedes robar o encontrar en la basura... los intentos se agradecen, además que en esta búsqueda puedes recorrer otros estados...
gracias, de antemano
Tania

11:04 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

estoy leyendo tus historia de pura aburrida que estoy, pero igual esta guena......
monica

11:25 p. m.  

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